
El episodio 51 de Dragon Ball, emitido en Japón el 18 de febrero de 1987, es un largo combate contra el guardián de la guarida de los piratas, un robot armado con ametralladora y espada que dejaron allí para proteger el tesoro. Goku, Krilin y Bulma lo intentan todo para detenerlo, mientras el General Blue observa desde un rincón, toma nota y prepara su jugada. El título japonés lo llama sin más «el guardián del fondo del mar».
Resumen
El robot se desliza sobre el agua del puerto subterráneo y abre fuego. Goku lo estampa una y otra vez contra las paredes, Krilin consigue arrebatarle la espada, pero la máquina ni se inmuta. Bulma y Krilin encuentran un cañón e intentan acertarle: el primer disparo da de lleno a Goku, el techo se le viene encima y el suelo cede. Durante unos instantes el chico queda atrapado, con la cola aprisionada bajo una roca.
El robot se centra entonces en los otros dos, que huyen escaleras arriba bajo una lluvia de balas. Bulma llega a intentar arrollarlo con un camión, sin éxito. La huida atraviesa la guarida, donde los piratas ya no son más que esqueletos, y termina en una sala llena de ordenadores antiguos: a Bulma apenas le da tiempo a pensar que su padre los consideraría antigüedades de valor incalculable antes de que el guardián los alcance.
Pero Goku se ha liberado. Llega a la ventana de la sala con el bastón Nyoibō, baja a Bulma y a Krilin y espera a que el robot se lance escaleras abajo. Cuando la máquina está debajo, se tira en picado desde lo alto y la destroza de un solo golpe. Escondido en el pasillo, Blue lo ve todo y, por primera vez, considera al niño un rival digno.
Mientras tanto, las galerías empiezan a derrumbarse. Bulma y Krilin se adelantan dejando una flecha dibujada con tiza para indicarle el camino a Goku, pero Blue la modifica y el chico toma la ruta equivocada. Los dos encuentran un pozo y se zambullen para seguir adelante; el general los sigue a regañadientes, después de quitarse la chaqueta y dudar ante el agua.
Nuestro análisis
El episodio estira bastante el material del manga, y se nota: el robot vuelve a la carga una y otra vez, y algunas ideas, como el camión de Bulma, parecen pensadas sobre todo para rellenar minutos. Aun así, el combate se sostiene, porque el guardián tiene una presencia amenazante y un diseño anguloso que se queda grabado.
El mejor momento es el picado final de Goku: tras tantos intentos fallidos, la solución llega con un gesto sencillo y acrobático, muy suyo. También es un buen detalle la sala de ordenadores, que recuerda que Bulma es hija de un científico incluso en plena aventura pirata.
El verdadero hilo conductor, sin embargo, es Blue. Se mantiene al margen casi todo el episodio, pero es él quien mueve las piezas: estudia a Goku, lo separa de sus amigos con un truco de lo más simple y se prepara para atacar a los dos más débiles. Es un villano paciente, y su paciencia da más miedo que el robot.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 75 desde la página 4 y las tres primeras páginas del capítulo 76 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 24,0% de cuota de pantalla.
- En el anime el combate con el robot es mucho más largo: las carreras de Goku por la balconada, el cañón, el camión de Bulma y la cola atrapada bajo la roca no están en el manga.
- La versión latinoamericana tituló el episodio «El guardián de las profundidades», más fiel al original japonés.
¿Sabías que…? En la versión japonesa, como en el manga, Blue duda antes de lanzarse al pozo porque no sabe si el agua es dulce o salada, y la de mar le estropearía la piel.
