Dragon Ball episodio 38: Cinco Murasakis contra Goku

Dragon Ball episodio 38: Goku se levanta, persigue a Murasaki más allá de un estanque de pirañas y descubre el secreto de su técnica: los Murasaki son quintillizos.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

El episodio 38 de Dragon Ball, emitido en Japón el 12 de noviembre de 1986, cierra el desafío del cuarto piso de la Muscle Tower. El ninja Murasaki, convencido de haber acabado con Goku con su bumerán, tiene que rectificar enseguida y juega su última carta: una técnica ninja con la que parece multiplicarse. El truco, sin embargo, es mucho más prosaico de lo que aparenta.

Resumen

En la sala de mando, White y Murasaki lo celebran: el chico ya no se mueve. Un instante después Goku se levanta frotándose la nuca, y el ninja pone pies en polvorosa. Mientras huye lanza una ráfaga de estrellas ninja, que se clavan todas en el tronco tras el que Goku se ha protegido. Goku las recoge y se las devuelve; Murasaki levanta un tatami del suelo y las bloquea todas. Convencido de que su rival se ha quedado sin munición, empieza a burlarse de él, y la última estrella le da en plena frente.

En su celda, el alcalde de la aldea Jingle oye el estruendo de la pelea. El soldado que le lleva la comida le explica con sorna que solo es un niño que ha venido a rescatarlo y que pronto quedará hecho pedazos. El anciano, indignado, le pregunta si trataría así a su propio hijo.

La huida de Murasaki se detiene ante un estanque. El ninja se calza unos zapatos flotantes y lo cruza caminando sobre el agua; luego advierte a Goku de que está lleno de pirañas y, para demostrarlo, arroja un pez que desaparece devorado en un instante. Goku coge carrerilla y salta el estanque como si fuera un charco.

Desesperado, Murasaki recurre a su técnica secreta, el arte de la multiplicación. Las luces bajan y de pronto hay cinco Murasakis, cada uno con un arma distinta: espadas, pistolas, cerbatanas, cadenas. Goku esquiva a duras penas, no logra saber cuál es el auténtico y se refugia en un árbol. Entonces los ninjas se delatan hablando entre ellos: no son copias de un solo hombre, sino cinco hermanos quintillizos. Descubierto el truco, Goku usa su imagen residual para dejar fuera de combate a tres de golpe, y a un cuarto lo tumba con el báculo. El último Murasaki corre hacia una celda cerrada y libera su as en la manga: el Androide n.º 8.

Nuestro análisis

El episodio vive de una sola idea, pero es una idea excelente. La técnica de la multiplicación es un clásico de las historias de ninjas, y Toriyama la desmonta de la forma más sencilla y divertida posible: no hay magia, hay cinco hermanos idénticos. Es la misma ironía que recorre toda la Muscle Tower, donde cada amenaza resulta más ridícula de lo esperado.

También es interesante cómo gana Goku. El Zanzoken, la imagen residual que aprendió viendo a Jackie Chun en el torneo, se convierte aquí en un arma de verdad, usada con total naturalidad. Es una pequeña señal de crecimiento: el chico absorbe todo lo que ve.

El añadido más logrado del anime es el diálogo entre el alcalde y su carcelero. Breve, pero da voz a quienes sufren a la Patrulla Roja y recuerda al espectador que, detrás de la comedia de la torre, hay un hombre prisionero y una aldea secuestrada.

Curiosidades

  • El episodio adapta la segunda parte del capítulo 61 y el capítulo 62 del manga de Akira Toriyama y en Japón obtuvo un 28% de cuota de pantalla, la tercera más alta de la saga.
  • Las escenas de Suno con su padre, que vuelve a casa y se entera de la hazaña de Goku, son un añadido del anime.
  • En Hispanoamérica el episodio se tituló «Cinco ninjas en contra de Gokú».

¿Sabías que…? Los zapatos con los que Murasaki camina sobre el agua recuerdan al mizugumo, un instrumento legendario atribuido a los ninjas japoneses para cruzar fosos y estanques.

Personajes

  • Goku
  • El Sargento Mayor Murasaki y sus hermanos
  • El General White
  • El alcalde de la aldea Jingle
  • Suno y sus padres