
El episodio 126 de Dragon Ball, emitido en Japón el 14 de septiembre de 1988, cierra las cuentas pendientes de la saga de Piccolo Daimaō. Kamisama cumple su promesa, el dragón vuelve a la vida y todos los que cayeron en la guerra contra el demonio se levantan, desde el Maestro Roshi hasta el último desconocido. Pero la alegría dura poco, porque Kamisama le revela a Goku que la amenaza no ha terminado: le espera una nueva cita en el 23.º Torneo de Artes Marciales.
Resumen
Al amanecer, un marinero ve una figura de pie sobre el agua. Es Piccolo Jr., que pesca un pez con un rayo de energía y, al fijarse en el barco, lo hunde de un solo disparo.
En el Templo de Kamisama, Mr. Popo trae la estatuilla de piedra de Shenlong, hecha añicos, y la recompone con un tubo de pegamento ante la mirada incrédula de Goku. Kamisama confiesa que había pensado dejar al dragón así: creó las Bolas de Dragón para dar esperanza a la gente, pero quien las encontraba siempre las usaba por codicia. Goku ha sido el primero en usarlas por los demás. Después apunta con el dedo a la estatuilla, le transmite su energía y Shenlong cobra vida, desapareciendo en un haz de luz rumbo a la Tierra.
Kamisama le anuncia a Goku que volverá a ver a sus amigos dentro de tres años, en el próximo torneo, al que también acudirá la reencarnación de Piccolo Daimaō, nacida del huevo que escupió antes de morir. Hasta entonces, Goku se quedará entrenando en el templo. A solas con su señor, Popo se inquieta: si Piccolo muere, Kamisama morirá con él.
En Kame House, mientras tanto, Yamcha tiene una de las piedras en la mano cuando de pronto vuelve a ser una Bola de Dragón. Bulma reúne a todos fuera, saca de las cápsulas refrigeradas los cuerpos de Krilin, del Maestro Roshi y de Chaoz e invoca a Shenlong. El dragón explica que ha vuelto gracias a Goku. Bulma pide resucitar a sus tres amigos, pero Yamcha amplía el deseo a todas las víctimas de Piccolo y sus demonios. En todo el mundo los muertos se levantan, y Krilin y Roshi vuelven a respirar. Al saber que Goku entrena con Kamisama, Ten Shin Han, Yamcha y Krilin se proponen darlo todo para el torneo. Allá arriba, Goku empieza a templar su espíritu.
Nuestro análisis
Es el episodio de la reparación, y el anime lo trata con la solemnidad que merece. La aparición de Shenlong frente a Kame House es más teatral que de costumbre, y el montaje de resurrecciones por todo el mundo transmite el alcance de la tragedia que acaba de terminar.
El corazón del capítulo, sin embargo, está en las palabras de Kamisama. Que el creador de las Bolas de Dragón llegara a pensar en renunciar a ellas, decepcionado por el egoísmo humano, dice mucho de él, y que lo haga cambiar de idea la generosidad de un niño es un retrato perfecto de Goku. Tampoco falta el humor, con Popo reparando a una criatura divina a base de pegamento.
Queda el detalle de mayores consecuencias: la vida de Kamisama está unida a la de Piccolo Jr. De cara al torneo, eso significa que derrotar al enemigo nunca podrá consistir simplemente en matarlo.
Curiosidades
- El episodio adapta el capítulo 165 del manga de Akira Toriyama. En Japón obtuvo un 16,3% de cuota de pantalla.
- Son exclusivos del anime el arranque con Piccolo Jr. sobre el agua, Karin pillando a Yajirobe escondiendo semillas senzu y las resurrecciones mostradas una a una. En el manga Shenlong ya conoce el deseo antes de que se lo pidan.
- Las víctimas de la primera matanza del demonio, trescientos años atrás, no vuelven: entre ellas está Mutaito, el maestro de Roshi. La regla que lo explica llegará en Dragon Ball Z.
¿Sabías que…? Fuji TV no emitió ningún episodio nuevo entre el 31 de agosto y el 14 de septiembre de 1988, así que entre el encuentro con Kamisama y la resurrección del dragón pasaron dos semanas.
Personajes
- Goku
- Kamisama
- Mr. Popo
- Shenlong
- Piccolo Jr.
- Bulma
- Yamcha
- Ten Shin Han
- Krilin
- Maestro Roshi
