Dragon Ball episodio 12: «Se le pide un deseo al dios dragón»

Dragon Ball episodio 12: Oolong le roba el deseo a Pilaf pidiendo unas bragas y la luna llena convierte a Goku en un mono gigante. Resumen y análisis.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

El duodécimo episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 14 de mayo de 1986, reúne dos de las escenas más famosas de la serie original. Primero, Oolong salva al mundo del dominio de Pilaf con el deseo más tonto imaginable. Después, bajo la luna llena, Goku revela el secreto de su cola al transformarse en un mono gigante (Ōzaru).

Resumen

Shenlong se eleva en el cielo ante un Pilaf exultante, mientras Yamcha y Bulma lo ven todo, desesperados, por el agujero del muro. Goku, demasiado bajito para ver, no para de saltar. El dragón pregunta quién lo ha invocado y cuál es el deseo, pero Pilaf, muy nervioso, se traba. Goku intenta otro Kame Hame Ha, pero tiene tanta hambre que el golpe no sale.

Oolong tiene una idea: basta con hablar antes que Pilaf. Corre hacia el dragón y, mientras el tirano balbucea «quiero dominar el…», grita su petición: unas bragas de chica. Shenlong concede el deseo, se despide y desaparece. Las siete bolas se dispersan por el cielo, y Bulma le explica a Goku que siempre ocurre tras un deseo. Mientras tanto, un último golpe de Goku ha abierto la celda.

Pilaf, furioso, suelta a Mai, a Shu y a los perros guardianes. Goku no tiene fuerzas por el hambre, así que Yamcha lo lanza en medio de los perros: al ver lo que para él es comida, el niño se desata. El grupo casi alcanza la salida, pero Mai y Shu toman a Bulma como rehén y todos acaban en una nueva celda.

Esta tiene paredes de acero y un techo de cristal templado. Pilaf anuncia la condena: cuando salga el sol, la habitación se convertirá en un horno y los cocerá vivos. Ni los puñetazos ni el Kame Hame Ha sirven de nada. Bulma recuerda que las bolas se han convertido en piedras y no se podrán encontrar hasta dentro de un año.

Por la noche Puar contempla la luna llena, y Goku recuerda a un monstruo enorme que aparece las noches de luna llena: el que mató a su abuelo Gohan aplastándolo. Añade que su abuelo siempre le decía que no mirara la luna llena y que, la noche de la tragedia, él la miró sin querer. Los demás entienden la verdad antes que él e intentan que no mire hacia arriba, pero es Bulma, señalando la luna, quien le hace darse la vuelta. Durante un instante no pasa nada; luego los ojos de Goku se quedan en blanco, el corazón se le acelera y su cuerpo crece hasta romper el techo de cristal.

Nuestro análisis

El episodio une la carcajada más grande de la saga con su revelación más oscura. El deseo de Oolong es una solución cómica perfecta: el miembro más cobarde y pervertido del grupo se convierte en héroe por accidente sin dejar de ser él mismo. La dirección clava los tiempos, con Pilaf incapaz de terminar la frase y la reacción incrédula de todos cuando las bragas caen del cielo.

La segunda mitad cambia de tono. La conversación en la celda bajo la luna está escrita para que el espectador lo entienda a la vez que los amigos de Goku, mientras él sigue sin enterarse. Es la primera gran pista sobre los orígenes del protagonista, que solo en Dragon Ball Z tendrán una explicación completa. La transformación final está animada con paciencia, detalle a detalle, y es un excelente cliffhanger.

También merece mención el papel de Yamcha, que ya pelea codo con codo con Goku: el rival del desierto se ha convertido en un aliado a todos los efectos.

Curiosidades

  • En el doblaje inglés de Funimation el episodio se titula A Wish to the Eternal Dragon: «Eternal Dragon» es el apelativo que esa adaptación da a Shenlong.
  • Pilaf presume de que las paredes de la celda tienen 300 milímetros de grosor.
  • El episodio adapta los capítulos 20 y 21 del manga y en Japón logró un 24% de cuota de pantalla.

Personajes