Dragon Ball episodio 13: «La metamorfosis de Goku»

Dragon Ball episodio 13: convertido en mono gigante, Goku arrasa el castillo de Pilaf, pierde la cola y se va a entrenar con el Maestro Roshi. Resumen.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 4 min

El decimotercer episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 21 de mayo de 1986, cierra la saga de Pilaf. Convertido en un mono gigante, Goku arrasa el castillo del tirano hasta que sus amigos le cortan la cola. A la mañana siguiente el grupo se separa: Bulma y Yamcha se marchan juntos a la ciudad, mientras Goku vuela hasta el Maestro Roshi para empezar su entrenamiento.

Resumen

El Ōzaru ha reventado la celda y sigue destrozándolo todo. Yamcha intenta hacerle entrar en razón, pero Goku ya no entiende nada. El grupo trepa fuera de la prisión mientras Pilaf, despertado de golpe, ve al monstruo irrumpir en su dormitorio. Mai y Shu intentan detenerlo lanzándole zapatillas y almohadas, y después los tres huyen en avión.

Entre los derrumbes, Bulma se hiere en una pierna, y Yamcha, venciendo su miedo a las chicas, la pone a salvo junto con Oolong. Pilaf, que no soporta ver destruido el castillo que le costó años de esfuerzo, ordena dar la vuelta y atacar. Un misil derriba al mono, y el tirano baja a darle patadas, llegando a saltar sobre su cola. Goku se levanta, lanza una de las torres del castillo contra el avión y lo derriba.

Esa misma torre está a punto de aplastar a los amigos de Goku: Bulma queda atrapada bajo los escombros y Yamcha la libera con un esfuerzo enorme. Justo entonces el mono la agarra y parece dispuesto a comérsela. Puar recuerda que el punto débil de Goku es la cola: Yamcha, Oolong y el propio Puar se aferran a ella hasta debilitarlo, y entonces Puar se transforma en unas tijeras gigantes y la corta. Goku vuelve poco a poco a ser un niño y se queda dormido. Pilaf, Mai y Shu, que han sobrevivido al accidente, renuncian a vengarse.

Por la mañana, los amigos deciden no contarle a Goku que el monstruo que mató a su abuelo era él. Goku se despierta desnudo, sin recuerdos y sin cola: se pone los pantalones de Oolong y descubre que ya no consigue mantener el equilibrio. Tras una breve rabieta, se resigna y recupera entre los escombros el báculo de su abuelo. Bulma y Yamcha descubren que están enamorados y deciden ir juntos a la ciudad, con Puar y Oolong detrás. Goku, en cambio, quiere hacerse más fuerte. Bulma le deja el radar para que encuentre la bola de su abuelo dentro de un año, y él parte en la Nube Kinto hacia la casa de Roshi.

Nuestro análisis

Es un final de saga en toda regla: acción espectacular en la primera mitad, sentimientos y despedidas en la segunda. El mono está animado como un monstruo de película japonesa, enorme y lento, y el castillo que se desmorona pieza a pieza da la medida de su fuerza. El anime añade el ataque aéreo de Pilaf y el momento en que Goku parece querer comerse a Bulma, dos escenas ausentes en el manga que suben la tensión antes del desenlace.

Lo mejor, sin embargo, es la mañana siguiente. La decisión de ocultarle la verdad a Goku da al grupo una madurez nueva, y la reacción del niño ante la pérdida de la cola, primero desesperada y después totalmente indiferente, es puro personaje. La despedida es sencilla y cariñosa: cada uno sigue su camino, y Goku se marcha con el entusiasmo de quien acaba de descubrir lo grande que es el mundo.

Narrativamente, el episodio hace de bisagra: cierra la primera búsqueda de las Bolas de Dragón y abre la etapa de las artes marciales que conduce al Torneo de Artes Marciales. El Ōzaru, por su parte, tendrá mucho más peso más adelante, cuando la serie explique los verdaderos orígenes de Goku.

Curiosidades

  • En el manga, Pilaf y los suyos no atacan al mono y Goku no intenta comerse a Bulma: son añadidos del anime.
  • Según el archivo de Kanzenshuu, es el primer episodio de la serie que no introduce ninguna música de fondo nueva.
  • Al final, el narrador gasta una broma: da las gracias al público como si la serie hubiera terminado y luego asegura que la aventura continúa.

Personajes