Dragon Ball Z episodio 36: Renace la esperanza

Dragon Ball Z episodio 36: Vegeta ha huido, se recuperan los caídos y Krilin recuerda las Bolas de Dragón de Namek. Así empieza la saga de Freezer.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

El episodio 36 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 14 de febrero de 1990, abre la larga saga de Namek y Freezer. La batalla contra Vegeta ha terminado, pero el precio es altísimo: Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz y Piccolo han muerto, y con Piccolo ha desaparecido también Kami-sama, así que las Bolas de Dragón de la Tierra ya no existen. Una frase que Krilin oyó a Vegeta abre, sin embargo, una salida: en otro planeta hay otras Bolas de Dragón.

Resumen

La nave de Vegeta se pierde en el cielo. Krilin lleva a Gohan, inconsciente, junto a Goku, y poco después aterriza el avión de Bulma con Chichi, el Maestro Roshi, Karin y Yajirobe. Chichi corre hacia su hijo mientras los demás atienden a Goku, que está hecho polvo. Cuando Bulma comprende que sin Piccolo y Kami-sama no hay forma de resucitar a Yamcha, rompe a llorar y la toma con Yajirobe, el único superviviente que no luchó de verdad.

Esa noche el grupo vuela hasta el primer campo de batalla para recuperar los cuerpos. Los de Yamcha, Ten Shin Han y Piccolo se colocan en ataúdes refrigerados; de Chaoz no queda nada. Durante el vuelo Bulma recuerda sus años con Yamcha y Krilin revive la muerte de sus compañeros.

Es Krilin quien devuelve la esperanza. Explica que los Saiyan reconocieron en Piccolo a un habitante del planeta Namek, y que durante el combate Vegeta habló de unas Bolas de Dragón namekianas todavía más poderosas. Gohan añade que oyó que los namekianos saben fabricar unas bolas misteriosas. Goku contacta telepáticamente con Kaito: el dios del Norte confirma que Namek existe, que una catástrofe climática lo arrasó hace mucho y que sus habitantes, un pueblo pacífico, vuelven a ser más de cien. Karin y Roshi deducen que Kami-sama fue enviado a la Tierra de niño precisamente para escapar de aquel desastre.

El entusiasmo dura poco: Bulma calcula que con la mejor nave de la Capsule Corporation harían falta más de cuatro mil años de viaje. Pero Krilin guarda un as en la manga: Nappa tenía que tener su propia nave, y él recogió el mando a distancia que Vegeta dejó caer antes de marcharse. El grupo vuela hacia el amanecer con un nuevo objetivo.

Nuestro análisis

Un episodio de transición, pero escrito con mimo. Después de semanas de combates, la serie se detiene a contar a sus muertos y lo hace con una seriedad poco habitual: los ataúdes refrigerados, el hueco que deja Chaoz, la rabia de Bulma contra Yajirobe. En el manga su arrebato es todavía más duro; el anime lo suaviza con un toque de humor amargo.

Lo mejor es cómo se amplía la mitología. Kami-sama y Piccolo, hasta ayer el guardián de la Tierra y su demonio, resultan ser extraterrestres, y la Tierra deja de ser el centro del universo de Dragon Ball. La explicación de Roshi sobre los límites de las Bolas, ligadas al poder de quien las creó, es un detalle que se aprovechará durante toda la saga.

Fijaos en que el título japonés llama al planeta de la esperanza «el hogar de Piccolo»: el viaje nace para resucitar a los amigos, pero para Gohan es sobre todo una misión por su maestro.

Curiosidades

  • El guion es de Katsuyuki Sumisawa y la dirección de Tatsuya Orime; director de animación, Tomekichi Takeuchi.
  • Adapta el final del capítulo 241, el capítulo 242 y el comienzo del 243, con un 22,0% de cuota de pantalla.
  • Los recuerdos de Bulma con Yamcha y los de Krilin sobre los caídos son añadidos del anime.
  • En Hispanoamérica se tituló «¡Vayamos al planeta de Pikoro!».

¿Sabías que…? Cuando Yajirobe se imagina a los namekianos como un montón de Piccolos malvados, uno de ellos luce un bigote blanco: es la única vez que la serie muestra a un namekiano con vello en la cara.

Personajes