
El episodio 249 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 7 de diciembre de 1994, trae la noticia que los fans esperaban: Gohan está vivo. De vuelta en el Otro Mundo, Goku se entera por Enma y llega con la Teletransportación al planeta de los Kaioshin, donde su hijo entrena con la Espada Z. En la Tierra, mientras tanto, Majin Boo hace su primera buena obra sin dejar de sembrar la muerte.
Resumen
Volando con Uranai Baba entre las nubes del Otro Mundo, Goku ve la interminable cola de almas asesinadas por Boo que esperan su juicio. Ante Enma pregunta si su hijo ha pasado por allí, y la respuesta es que no: Videl tenía razón. Goku se concentra, percibe la energía de Gohan y descubre asombrado que procede del planeta de los Kaioshin. Intuyendo que Kaioshin tiene algo que ver, se teletransporta hasta allí.
Gohan está blandiendo la Espada Z con soltura, y Goku aparece de golpe justo a tiempo para esquivar un tajo. El chico se sorprende al verlo, mientras Kaioshin y Kibito no entienden cómo ha llegado. Su asombro crece cuando Gohan le presta la espada y Goku la maneja sin el menor esfuerzo. El padre le da algunos consejos de esgrima y decide quedarse para supervisar su entrenamiento hasta que esté listo para volver a enfrentarse a Boo.
En el templo de Kami-sama, Goten y Trunks duermen a pierna suelta, para disgusto de Piccolo. Al primer grito los dos chocan las cabezas y vuelven a dormirse; al segundo se levantan de verdad. Trunks le pide entonces a Piccolo que repita la danza de la fusión. El namekiano, espantado, busca pareja, y Krilin intenta escabullirse sin éxito: al final les toca a ellos dos hacer las poses.
Mientras tanto, Majin Boo se topa con un niño que no le tiene ningún miedo. Boo cree que es porque tiene los ojos cerrados, pero el pequeño le explica que es ciego. El monstruo le devuelve la vista con sus poderes curativos y se queda descolocado cuando el niño, en lugar de huir, le da las gracias y le dice que seguro que es bueno por dentro. Para corresponderle, le ofrece la moneda con la que iba a comprar leche; Boo la rechaza, convierte a un anciano en un cartón de leche y se lo regala. Luego se marcha contento, repitiéndose que no es feo, y poco después arrasa otra ciudad.
Nuestro análisis
El reencuentro es breve pero significativo: padre e hijo se reúnen cuando casi todos, Goku incluido, daban a Gohan por muerto, y Goku decide quedarse a su lado en lugar de animarlo desde lejos. La espada que maneja con tanta facilidad, además, empieza a desmontar la leyenda de la Espada Z y prepara la sorpresa del episodio siguiente.
Pero el fragmento más importante es el del niño ciego. Es la primera pista concreta de que en Boo hay algo más que destrucción: basta un gesto amable para llegarle. Al mismo tiempo, el episodio no edulcora nada, porque la leche que regala es un ser humano transformado. Para él, el bien y el mal son el mismo gesto, hecho con la misma despreocupación. Aquí está la semilla de su amistad con Mr. Satán y, más adelante, de la separación que dará vida al Boo malvado.
Curiosidades
- Adapta las doce primeras páginas del capítulo 478. Guion de Masashi Kubota, dirección de Yoshihiro Ueda y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro.
- Su 21,4% de cuota de pantalla es el más alto entre los episodios 246 y 250.
- Piccolo haciendo las poses de la fusión con Krilin es un añadido del anime.
- En Hispanoamérica se tituló «¿En dónde está Gohan?».
¿Sabías que…? El niño ciego no tiene nombre en la versión japonesa, donde aparece en los créditos como «niño ciego». Fue el doblaje estadounidense el que lo llamó Tommy.
