
El episodio 242 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 12 de octubre de 1994, abre los dos frentes que sostendrán la saga durante muchas semanas. En el planeta sagrado de los Kaioshin, Gohan se recupera y descubre para qué lo han llevado allí: arrancar de la roca la legendaria Espada Z. En el templo de Kami-sama, mientras tanto, Goku tiene que convencer a dos niños desconsolados de que no hay tiempo para llorar.
Resumen
Después de vaciar la ciudad, Majin Boo la arrasa por completo. Babidi vuelve a dirigirse a la Tierra: quien sepa dónde se esconden Goten, Trunks y Piccolo debe decírselo. Un miembro de la organización del Torneo de Artes Marciales se presenta con sus nombres, pero el dato no le sirve de nada y el mago lo mata en el acto. En el templo, un Piccolo furioso quiere entregarse para detener la matanza. Goku lo convence de que no lo haga: rendirse no cambiaría nada, porque Boo seguiría destruyendo igualmente.
En el planeta sagrado, Kibito cura a Gohan. El chico cree que está muerto hasta que se da cuenta de que no lleva aureola. Kibito le explica que ningún mortal había pisado nunca aquel lugar, y Kaioshin le cuenta el motivo: tendrá que sacar la Espada Z, un arma legendaria que haría invencible a quien la empuñe y que nadie, ni siquiera un Kaioshin, ha logrado arrancar jamás. Kibito no oculta sus dudas, pero antes de ponerse en marcha le cambia la ropa hecha jirones por un traje como el suyo.
En el templo, Goten y Trunks se despiertan solos y salen a explorar. Trunks despierta a su amigo diciéndole que hay comida, los dos se ponen las botas y luego, asustados por Mr. Popo, lo atacan en Super Saiyan sin saber quién es. Goku llega a tiempo de calmar los ánimos.
Cuando los niños se enteran de que Gohan y Vegeta han muerto, rompen a llorar. Esta vez Goku se muestra duro: no hay tiempo para lágrimas, y si quieren detener a Boo tienen que ser fuertes. Fuera del templo, Krilin los anima, y al final Goten y Trunks se secan los ojos, listos para aprender la danza de la fusión. El episodio se cierra con Gohan arrodillado junto a la Espada Z.
Nuestro análisis
El título japonés habla de una «resurrección» y de un «arma secreta» de Kaioshin, y juega con el equívoco en ambos casos. Gohan nunca ha muerto, algo que solo sabe el espectador, y el arma secreta parece la espada. Quien conozca la continuación sabe que la verdadera sorpresa es lo que la Espada Z esconde, así que el signo de interrogación del título, visto hoy, parece un guiño.
El episodio enseña además un Goku poco habitual. Con sus hijos y con Trunks siempre ha sido cariñoso y algo despistado; aquí, sabiendo que le queda muy poco tiempo en la Tierra, elige la firmeza. Es la misma urgencia que, pocos episodios después, lo llevará a gastar sus últimas horas para defender el planeta.
Muchas escenas del templo son añadidos del anime, desde el desayuno de los niños hasta la pelea con Mr. Popo. Frenan un poco la historia, pero recuerdan que los futuros salvadores del mundo tienen ocho y siete años, y el paso del juego al llanto tiene su peso.
Curiosidades
- Adapta el capítulo 471 del manga. Guion de Takao Koyama, dirección de Kazuhito Kikuchi y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro.
- Obtuvo un 20,3% de cuota de pantalla y se emitió dos semanas después del 241, sin episodio el 5 de octubre.
- Son añadidos del anime la exploración del templo por parte de Goten y Trunks, la pelea con Mr. Popo y los ánimos de Krilin.
- En Hispanoamérica se tituló «Gohan revive», más fiel al original japonés.
