
El episodio 162 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 28 de octubre de 1992, es el momento en que el orgullo de Vegeta pasa factura. El príncipe de los Saiyan dejó que Cell se volviera perfecto y ahora descubre que ya no puede vencerlo, ni siquiera con su ataque más devastador. Cuando cae, a Trunks no le queda más remedio que dejar de contenerse.
Resumen
El capítulo arranca con Vegeta atónito: sus mejores golpes no le han hecho ni un rasguño. Cell decide que ha llegado la hora de ponerse serio y, de una sola patada, lo lanza a través de varias agujas de roca hasta que acaba en el mar. El monstruo le da las gracias con sorna: sin su estupidez nunca habría alcanzado la forma perfecta.
Vegeta sale del agua furioso, se eleva, abre los brazos y empieza a concentrar energía. La isla tiembla, las nubes se abren y los rayos desgarran el suelo alrededor de Cell y de C-16. El Saiyan reta a su rival a quedarse quieto y encajar el golpe, y Cell, muy seguro de sí mismo, acepta. Trunks le grita a su padre que pare antes de poner en peligro el planeta, mientras Krilin solo piensa en huir. El Final Flash sale como un río de luz dorada y sigue su camino más allá de la atmósfera.
En la Habitación del Espíritu y el Tiempo hay sitio para una escena ligera: Goku le pide a Gohan, ya en Super Saiyan, que le cocine un filete con una ráfaga de energía. El niño se pasa de potencia y le prende fuego al pelo, y su padre tarda un buen rato en darse cuenta.
En el campo de batalla se disipa el humo: Cell ha perdido el brazo derecho y buena parte del torso. Vegeta se echa a reír, pero la risa se le congela cuando su enemigo le recuerda que lleva dentro las células de Piccolo y se regenera en segundos. Presa del pánico, el príncipe dispara una lluvia de ráfagas que no sirve de nada. Cell le golpea en la cara, lo lanza al cielo de una patada y lo estampa contra el suelo con un codazo. Vegeta pierde el conocimiento y la transformación.
Trunks, que se había quedado al margen para no herir el orgullo de su padre, ya no puede contenerse. La rabia le vacía la mirada, la goma que le sujeta el pelo salta y su aura se vuelve tan violenta que alcanza sin querer a Krilin. Por primera vez, Cell parece sorprendido.
Nuestro análisis
Es un episodio construido sobre un único momento, y el momento funciona. El Final Flash es una de las técnicas emblema de Vegeta y debuta en el anime con toda la escenografía posible: la carga interminable, la isla que se desmorona, el rayo que abandona el planeta. En el manga el ataque es estrecho y abre un agujero limpio en el costado de Cell; el anime lo ensancha hasta engullir al rival entero, aunque el daño sea el mismo.
El corazón del capítulo, sin embargo, es la carcajada de Vegeta que se apaga. En unos pocos planos se derrumba el personaje que desde el episodio 156 se hacía llamar Súper Vegeta, y el precio de su decisión queda a la vista de todos. La dirección de Daisuke Nishio, que es también el director de la serie, juega muy bien con el contraste entre la arrogancia inicial y la humillación final.
El paréntesis del filete es un añadido del anime: un toque de comedia física que corta la tensión. Dura poco y el episodio 168 vuelve a recordarlo.
Curiosidades
- Adapta los capítulos 384 y 385 y las dos primeras páginas del 386. Guion de Aya Matsui, dirección de Daisuke Nishio y dirección de animación de Tadayoshi Yamamuro, con un 19,2% de cuota de pantalla.
- En Hispanoamérica se tituló «Trunks se pone furioso».
- Según el Daizenshuu 6 (1995), Takao Koyama, el guionista que creó a Broly y al Super Saiyan legendario, se inspiró en la transformación de Trunks de este episodio.
¿Sabías que…? La forma que Trunks empieza a liberar aquí es la que los fans llaman Super Saiyan de tercer grado: músculos enormes y una potencia altísima. No tiene nada que ver con el Super Saiyan 3 de la saga de Majin Boo.
Personajes
- Vegeta, Trunks y Cell
- Krilin y C-16
- Goku y Gohan en la Habitación del Espíritu y el Tiempo
