
El episodio 153 de Dragon Ball Z, emitido en Japón el 19 de agosto de 1992, es el capítulo de Ten Shin Han. Un humano sin ninguna posibilidad de ganar mantiene clavado en el suelo al Cell semiperfecto golpe tras golpe, hasta que C-16 y C-18 consiguen escabullirse. Después entra en escena Goku, que no pelea sino que lanza un desafío, y al final se abre la puerta de la Habitación del Espíritu y el Tiempo.
Resumen
Ten Shin Han sigue disparando el Kikoho contra Cell, y cada ráfaga lo hunde más en un cráter cada vez más ancho. El monstruo ni siquiera puede levantarse, pero cada disparo le cuesta al guerrero una parte de su energía vital. Al ver que los dos androides siguen allí, les grita que se marchen, y esta vez C-16, herido, y C-18 le hacen caso. En el templo de Kami-sama, Goku y Gohan siguen la energía de su amigo, que se apaga poco a poco.
Con un último disparo Ten Shin Han se desploma, agotado. Cell sale del agujero prácticamente ileso y furioso: un rival tan débil le ha hecho perder a su presa. Se acerca al guerrero caído y se dispone a rematarlo. En ese momento Goku, que lo ha seguido todo con creciente rabia, se pone en pie y desaparece con la teletransportación, para reaparecer entre el monstruo y su amigo.
No ha venido a pelear, y lo admite abiertamente: ahora mismo no está a su altura. Le pide a Cell que espere un día, prometiéndole que entonces se enfrentarán de verdad. Cell se burla, pero Goku tiene otras prioridades: percibe una energía debilísima y encuentra a Piccolo, inconsciente pero vivo. Carga con los dos y vuelve en un instante al templo, donde podrán recuperarse. Cell, solo, retoma la caza de C-18.
El panorama está claro: por ahora, ninguno de ellos puede competir con el Cell semiperfecto. Justo entonces se abre la puerta de la Habitación del Espíritu y el Tiempo: salen Trunks, con el pelo crecido tras un año de entrenamiento, y Vegeta, con una mirada nueva.
Nuestro análisis
Ten Shin Han es el luchador que Dragon Ball Z dejó más veces en el banquillo, y precisamente por eso episodios como este pesan tanto. Su Kikoho no hiere a Cell: solo lo inmoviliza, y él lo sabe. No pelea para ganar, pelea para comprar segundos. Es el mismo gesto que tuvo contra Nappa, y el eco resulta evidente; el doblaje estadounidense lo subraya dando a los dos episodios el mismo título, Sacrifice.
La otra mitad del capítulo es de Goku, y lo muestra en una faceta poco habitual. Nada de fanfarronería: reconoce que no está listo, salva a quien puede y se va. El título original, «¡Mañana te haré pedazos!», suena a provocación, pero tiene su lógica: un día fuera de la Habitación equivale a un año de entrenamiento dentro, justo lo que necesita. La teletransportación aprendida en Yardrat se convierte aquí en una herramienta de rescate más que de ataque, y es uno de sus usos más inteligentes.
El final, con la puerta abriéndose, es un cliffhanger de manual. El público sabe que Vegeta y Trunks han cambiado, pero todavía no cuánto.
Curiosidades
- Adapta íntegro el capítulo 374. Guion de Hiroshi Toda y dirección de Daisuke Nishio, con un 19,6% de cuota de pantalla.
- En Hispanoamérica se tituló «El nuevo desafío de Gokū».
- Con este episodio empieza la «saga de Cell perfecto» según la división del doblaje estadounidense, que llega hasta el 165.
¿Sabías que…? El «día» que pide Goku coincide con el tiempo que Vegeta y Trunks acaban de pasar en la Habitación: veinticuatro horas fuera, un año dentro.
Personajes
- Ten Shin Han y Cell
- C-16 y C-18
- Goku, Gohan y Mr. Popo
- Piccolo
- Vegeta y Trunks
