
El episodio 67 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 20 de noviembre de 2016 y titulado en España «Una nueva esperanza en nuestros corazones. ¡Adiós Trunks!», cierra la historia de Goku Black y Zamasu de la manera más radical posible. Cuando ni siquiera la espada de Trunks basta, Goku pulsa el botón que le dio Zeno, y el rey de todo resuelve el problema borrando un futuro entero. Después llega la hora de las despedidas.
Resumen
Partido en dos, Zamasu sigue delirando unos instantes y luego se desvanece. Goku compara la espada de Trunks con la Genkidama, y Bulma y Mai llegan para darle las gracias. Pero el cielo se llena de nubes oscuras con miles de caras de Zamasu: el dios ha perdido su cuerpo e intenta fundirse con el propio universo. Sus ataques no surten ningún efecto.
Las nubes cubren la Tierra y descargan energía sobre todo el planeta. Goku y los demás protegen a Bulma, a Mai y la máquina del tiempo, pero en el resto del mundo mueren todos, entre ellos la Tortuga y C-8. Incluso en el cielo del presente aparece la cara de Zamasu riéndose, y Bills y Whis comprenden que algo va mal. Cuando se disipa el humo, Trunks no percibe ningún otro ki: son los últimos supervivientes de la Tierra.
Buscando una última semilla senzu en el bolsillo, Goku encuentra el botón de Zeno. El Kaioshin confirma que en ese futuro Zeno debería seguir existiendo: nadie podría derrotarlo jamás. Goku lo pulsa y Zeno aparece. Pero es el Zeno de esa línea temporal, que nunca ha visto a Goku. Le molestan las caras que se ríen en el cielo y, en lugar de borrar solo eso, decide borrarlo todo. Los héroes huyen en la máquina del tiempo, y el Kaioshin y Gowasu, con sus anillos.
Bills le aconseja a Gowasu que elija mejor a su próximo alumno. Goku tiene una idea: vuelve con Trunks a la nada del futuro para recoger al Zeno que se ha quedado solo y, con la teletransportación del Kaioshin, se lo lleva al Zeno del presente. Ahora Zeno tiene un amigo con quien jugar, y el Gran Sacerdote, que resulta ser el padre de Whis, queda impresionado. Whis propone a Trunks y Mai viajar a un punto de su línea temporal anterior a las muertes de Bills y del Kaioshin, para que allí se detenga y se selle a Zamasu: nacerá un futuro nuevo, con su propio Trunks y su propia Mai, pero ellos aceptan. Al día siguiente todos los despiden, Vegeta intercambia unos últimos golpes con su hijo y Gohan y Piccolo se acercan volando para decirles adiós. La máquina del tiempo desaparece.
Nuestro análisis
El desenlace es el punto más discutido de la saga, y se entiende. Tras tanto esfuerzo, la victoria llega de un botón y de un niño omnipotente que borra un universo como quien apaga la tele. Deja un sabor agridulce, pero tiene su lógica: Zamasu quería un mundo sin mortales, y obtiene un mundo sin nada.
El resto del episodio es una despedida sentida. Trunks emocionándose al pensar en Gohan, su antiguo maestro, y el breve último combate de entrenamiento con Vegeta son los mejores momentos. Super cierra así el capítulo de un personaje querido desde hace más de un cuarto de siglo, dejándole al menos la esperanza de la que habla el título.
Curiosidades
- Guion de Atsuhiro Tomioka y dirección de Takao Iwai, según confirma la ficha de Toei Animation; 6,7% de cuota de pantalla.
- Es la primera vez que la serie muestra a Zeno usando su poder de borrar.
- Es también el último episodio del anime en el que aparecen Trunks y Mai del futuro.
¿Sabías que…? Whis señala que también Bills, al destruir al Zamasu del presente, creó un nuevo anillo del tiempo y una nueva línea temporal: así que no está en posición de reñir a Trunks.
