
El episodio 61 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 29 de octubre de 1997, tiene uno de los títulos más raros de la serie y lo cumple al pie de la letra: para impedir que el dragón recupere toda su fuerza, Goku se come la Bola de Dragón de cuatro estrellas. El resto del capítulo es una carrera contra Super Ih Shinron para volver a formar a Gogeta, y termina de la peor manera.
Resumen
Los dos bandos quieren lo mismo: volver a estar como antes. El dragón busca su última bola; Goku y Vegeta, una nueva fusión. Para sacarla del juego, Goku se mete en la boca la bola de cuatro estrellas y está a punto de atragantarse antes de conseguir tragarla. Aun con solo seis bolas, el dragón vuelve a ser Super Ih Shinron, aunque no al máximo, y anuncia que tendrá que matar a Goku para recuperarla.
Vegeta lo ataca sin lograr tocarlo; Goku, al menos, le da un cabezazo en la nuca. Luego intenta darle un sermón: quien hace el mal vive con miedo, porque sabe que su vida puede acabar en cualquier momento. Vegeta añade que él lo aprendió por las malas. El dragón no les hace caso y los zarandea como a muñecos, ante el desconcierto del príncipe de los Saiyan, que no entiende cómo puede tomarse a broma a dos Super Saiyan 4.
El dragón ha comprendido qué es la fusión y, cada vez que los dos empiezan la danza, los interrumpe. A un lado, Goten quiere lanzarse a ayudar a su padre, pero Gohan lo frena: solo ellos dos pueden ganar. Goten rompe a llorar. En el mundo de los Kaioshin, el Kaioshin anciano escucha música en un reproductor de CD hasta que Kibito Kaioshin lo rompe.
Al final, Goku y Vegeta despistan a su rival con imágenes residuales y completan la danza, pero no ocurre nada. Goku le echa la culpa al índice de Vegeta, que en realidad estaba en su sitio. Es Trunks quien entiende el motivo: tras tanto combate, la energía de Goku se ha desplomado y ya no están igualados. El dragón también se da cuenta y les deja intentarlo otra vez, seguro del resultado. En el nuevo intento Goku pierde el Super Saiyan 4 y vuelve a ser niño. Cuando Ih Shinron avanza para rematarlo, en la frente de Goku aparece la bola de cuatro estrellas.
Nuestro análisis
Es el episodio más flojo del final de GT, y también el de la idea más curiosa. El defecto salta a la vista: durante casi todo el capítulo la danza se intenta, se interrumpe y se vuelve a intentar, y el ritmo decae justo cuando la saga debería acelerar. La idea curiosa es la bola. No es una de las Bolas de Dragón cualquiera: es la del abuelo Gohan, la que Goku guardaba desde el primer capítulo de Dragon Ball y que Gohan llevaba de niño en el gorro. Hacer que Goku se la trague es confiar el último pedazo del poder del dragón al personaje más puro de la serie, y el plano final deja claro que tendrá consecuencias.
El fracaso de la fusión, en cambio, respeta las reglas: como explicamos en nuestra guía sobre cómo hacer la fusión, los dos necesitan una fuerza casi idéntica. La excusa del índice de Vegeta es un guiño a ¡Fusión!, donde fue precisamente ese dedo el que dio lugar al rechoncho Veku.
Curiosidades
- Guion de Atsushi Maekawa y dirección de Jun'ichi Fujise.
- En la versión japonesa, lo que escucha el Kaioshin anciano es la sintonía de apertura de la propia GT, DAN DAN Kokoro Hikareteku; en el doblaje estadounidense de Funimation se cambió por su opening en inglés.
- El título original llama a la bola por su nombre de origen chino, Sūshinchū; el doblaje de España lo mantuvo como «Suu Shinchuu».
- En Hispanoamérica se tituló «Goku se come la esfera de 4 estrellas».
¿Sabías que…? Según los Dragon Ball GT Perfect Files, Suu Shinron, el dragón de la cuarta bola, nació del deseo con el que Piccolo Daimaoh recuperó la juventud.
