Dragon Ball episodio 10: «¡Han robado las Bolas de Dragón!»

Dragon Ball episodio 10: Shu roba a Bulma el maletín con las Bolas de Dragón y Goku y sus amigos caen en una trampa en el castillo de Pilaf. Resumen y análisis.

Actualizado el 19 de octubre de 2026Lectura: 3 min

En el décimo episodio de Dragon Ball, emitido en Japón el 30 de abril de 1986, Pilaf (el Marciano en el doblaje de España) pasa por fin al ataque. Con una emboscada bien planeada, sus secuaces roban a Bulma el maletín con seis Bolas de Dragón, y la búsqueda se convierte en un asalto al castillo del pequeño tirano azul, lleno de trampas y de puertas que se cierran a tu espalda.

Resumen

Mientras Oolong conduce hacia la última bola, Bulma confiesa su deseo: un novio perfecto. A Oolong le parece ridículo y los dos discuten, sin ver el robot con forma de buitre que sobrevuela el coche. En el castillo, Pilaf amenaza con echar a Mai a una jaula de caimanes si no termina ya su radar. Ella lo consigue, y el robot espía vuelve con información sobre el grupo de Goku.

Shu entra en acción con un robot de combate, hace saltar el coche por los aires y huye con el maletín de Bulma, donde están las bolas. Goku le persigue en la Nube Kinto, pero solo encuentra el robot abandonado: Shu y Mai ya se han ido en avión. Convencido de haber vencido al ladrón, Goku sermonea al robot vacío y lo tumba de un empujón.

Bulma está desesperada hasta que descubre que Goku aún tiene la bola de cuatro estrellas, el recuerdo de su abuelo. Sin ella, Pilaf no puede pedir su deseo de dominar el mundo. El problema es que las cápsulas también estaban en el maletín y el grupo se queda a pie. Yamcha y Puar deciden entonces dejarse ver y, «por casualidad», ofrecerles transporte. Bulma se sube al coche y coquetea con Yamcha, que casi se sale de la carretera por la vergüenza.

En el castillo, Pilaf lo celebra, pero descubre que solo tiene seis bolas. Su radar, sin embargo, indica que la séptima se está acercando sola: Pilaf deduce que sus enemigos también tienen un radar y prepara el recibimiento. Goku y los demás entran en el edificio a oscuras: murciélagos, una araña que resulta ser una cámara y una trampa de columnas que salen de las paredes, de la que Yamcha salva a Bulma. Siguiendo unas flechas llegan a un callejón sin salida, y un muro cae a sus espaldas y los deja encerrados.

Nuestro análisis

El episodio cierra una larga persecución que empezó con la primera aparición de Pilaf y reúne a todos los personajes en el mismo lugar. Tiene el ritmo de una pequeña película de atracos: emboscada, huida, persecución y, por último, la entrada en la guarida del villano. Los trucos del castillo son más de casa encantada que de fortaleza, y ahí está la gracia. Pilaf es un villano de dibujos animados, vanidoso e infantil, y sus trampas se le parecen.

Lo mejor está en el castillo. Los gags entre Pilaf, Mai y Shu, de los caimanes a las bolas mal contadas, presentan un trío que la saga recuperaría durante décadas. Del lado de los héroes, el viaje en coche con Yamcha construye con ligereza su relación con Bulma, que se cerrará al final de la saga.

Goku queda algo en segundo plano, pero la escena del robot vacío resume su ingenuidad: cree haber ganado y vuelve satisfecho sin las bolas. Es un humor sencillo que sigue funcionando hoy.

El episodio también reordena las alianzas. Yamcha, que hace poco quería robar al grupo, acaba de chófer y salvando a Bulma de las columnas del castillo. Su objetivo sigue siendo el mismo, pedirle al dragón que le cure el miedo a las chicas, pero la frontera entre rival y compañero de viaje es cada vez más fina.

Curiosidades

  • En el manga, Pilaf, Mai y Shu debutan precisamente en el capítulo 18, el que se adapta aquí; el anime los había presentado ya en el primer episodio.
  • Junto con el episodio 11, es el único de los episodios 8 a 13 que adapta un solo capítulo del manga.
  • El título japonés abrevia «Dragon Ball» como «D.B.», aunque se lee completo.

Personajes