
El episodio 41 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 1 de mayo de 2016 y titulado en España «¡Aparece, Dios de los dragones y cumple mi deseo, porfa!», es el verdadero epílogo del torneo contra el Universo 6. Zeno, el rey de todo, siembra la semilla de una competición mucho mayor, se reúnen las Súper Bolas y el dragón de los dioses cumple un deseo que nadie esperaba de Bills.
Resumen
Todos los dioses presentes se quedan petrificados ante el recién llegado, salvo Kaioshin, que pregunta a su antepasado quién es. Bills le explica a Goku que es el soberano de los doce universos, y los dos hermanos corren a presentarle sus respetos. Champa, presa del pánico, se olvida de castigar a sus luchadores. Zeno ha venido a reñir a los dos dioses por descuidar sus deberes, y bromea con sustituirlos. Luego admite que el torneo le ha gustado tanto que quiere organizar otro, con luchadores de todos los universos. Goku se apunta al instante y, para horror de Bills, le estrecha la mano. A Zeno no le molesta en absoluto, y se marcha con sus dos sirvientes.
Bills le echa la bronca a Goku: Zeno podría borrar los doce universos en un instante. Champa cumple su palabra y entrega sus seis bolas, perdona a su equipo para no arriesgarse a enfadar a Zeno, y Cabba empieza a llamar «maestro» a Vegeta. Goku le ofrece la revancha a Hit, y Majin Boo se despierta justo ahora. Bulma no encuentra la séptima bola en el radar, hasta que C-18 se fija en que ya hay siete señales, todas ahí, y Monaka sugiere mirar el mapa en tres dimensiones. Es el propio planeta del torneo, cubierto de escombros.
La invocación debe pronunciarse en el idioma de los dioses, y Bills tropieza con una palabra que en ese idioma no existe: chonmage, el moño de los samuráis, colocado en lugar de «por favor». Whis la deja tal cual y, tras un momento de duda, aparece un dragón dorado grande como una galaxia que se traga la nave. Dentro, el núcleo de Super Shenlong pide el deseo. Bills se lo susurra a Whis, que lo traduce. A Bulma el dios le dice que ha pedido una cama más cómoda. Es Vados, de regreso, quien descubre la verdad: la Tierra del Universo 6 ha renacido, con su civilización. En el planeta de Bills, mientras tanto, a Monaka le pagan con una montaña de oro: es un simple repartidor.
Nuestro análisis
El episodio logra dos cosas importantes en poco espacio. Presenta a Zeno como una presencia infantil y terrible a la vez, y lo convierte en el motor del futuro Torneo del Poder. Y le da a Bills un gesto de generosidad escondida: el dios que finge haber pedido una almohada mejor y en realidad le devuelve un planeta a su hermano es uno de los momentos más tiernos de la saga.
Super Shenlong, enorme hasta lo absurdo, es una imagen que se queda grabada, y el gag del idioma de los dioses, japonés leído al revés, es uno de esos detalles que hacen única a Dragon Ball incluso en lo pequeño.
Curiosidades
- Guion de King Ryū, dirección de Hideki Hiroshima, storyboard de Hiroyuki Kakudō y dirección de animación de Osamu Ishikawa y Seizo Toma.
- En Japón tuvo un 5,1% de audiencia.
- El idioma de los dioses es japonés pronunciado al revés, sílaba a sílaba; el deseo de Whis significa «resucita la Tierra y la humanidad del Universo 6».
- En la frase original, chonmage sustituye a chōdai, «por favor», un juego de palabras que el título de España resuelve con «porfa».
- En Hispanoamérica se tituló «¡Sal de ahí, Dios de los dragones, no seas malo y cumple mi deseo! ¡Chonmague!».
¿Sabías que…? Piccolo supone que la séptima bola, tras el último deseo, chocó con un pequeño planeta y quedó cubierta por sus restos: por eso parecía un mundo cualquiera.
