
El episodio 41 de Dragon Ball GT, emitido en Japón el 12 de marzo de 1997, abre la saga de Super C-17 con un respiro: después de ver la Tierra destruida y reconstruida, la serie vuelve al Torneo de Artes Marciales. Mr. Satán quiere elegir un heredero, pero su plan para dejar el título en familia se desmorona, y al final es él quien vuelve a quedar como campeón del mundo.
Resumen
En el torneo, Goku compite en la categoría infantil. Le explica a Krilin que no fue idea suya: Mr. Satán le dijo que no llega a la estatura mínima de los adultos. La verdad es otra. El campeón, ya entrado en años, quiere que su sucesora sea su nieta Pan, inscrita entre los adultos, y prefiere que Goku no se cruce nunca en su camino. El primer combate de Goku dura un suspiro: se deja golpear sin inmutarse y su rival rompe a llorar.
Pan avanza sin esfuerzo y luego, por sorpresa, se retira: si ganara acabaría como su abuelo, y no es el futuro que quiere. Mientras tanto, Vegeta se pasa el día buscando la manera de desafiar a Goku. En la final infantil irrumpe en el ring para lanzarle el reto; el rival de Goku, un niño flacucho y aterrado, huye de Vegeta y choca contra el Saiyan, que acaba colgando del borde con la punta de los dedos. El pequeño le hace cosquillas y Goku cae fuera: el título infantil es para el niño. Vegeta, furioso consigo mismo, descarga su rabia contra una pared.
En la final de adultos arrasa un luchador enmascarado, Papayaman. Goku se da cuenta enseguida de que usa una mínima parte de su fuerza: bajo la máscara está Oob, que lleva dentro a Majin Boo. Como ganador se enfrenta a Mr. Satán por el título y, pensando en su madre, decide ir en serio. El campeón está contra las cuerdas cuando la voz de Boo le pide a Oob que deje ganar a su amigo, porque el mundo necesita a su héroe. Oob titubea y un puñetazo de Mr. Satán lo saca del ring.
El público invade la arena y suplica al campeón que no se retire, y él acepta seguir. Al anochecer, sobre un puente, Vegeta y Goku están por fin a punto de pelear, pero el estómago de Goku ruge y el duelo se disuelve en una carcajada general a la que se suma hasta Vegeta.
Nuestro análisis
Un episodio así sirve para que la serie respire, y lo hace con gracia. Después de una saga entera de posesiones, planetas en llamas y una muerte, GT recupera por una tarde el tono ligero de los orígenes, con un torneo, gags físicos y Mr. Satán en su mejor papel: un hombre que vive de las apariencias pero que, a su manera, se preocupa de verdad por la gente.
La escena de Oob es la más lograda. El chico al que Goku eligió como alumno al final de Dragon Ball Z acaba perdiendo a propósito contra el campeón más frágil de todos, y la petición de Boo da sentido al gesto: la esperanza del público vale más que un cinturón. El cierre, con Vegeta riendo junto a los demás, es un pequeño regalo para quien ha seguido su evolución.
La serie sabe muy bien que esto es la calma antes de la tormenta: a partir del episodio siguiente se abre el infierno.
Curiosidades
- Guion de Atsushi Maekawa, dirección de Takahiro Imamura y dirección de animación de Masayuki Uchiyama.
- En Hispanoamérica se tituló igual que en España, «¿Quién será el sucesor de Satán?».
- Es el último episodio con el tema de cierre «Don't you see!» de Zard: desde el 42 suena «Blue Velvet» de Shizuka Kudō.
- Dos semanas después, el 26 de marzo de 1997, Fuji TV emitió el especial que en España se tituló «Dragon Ball GT: 100 años después», ambientado un siglo más tarde. GT no volvió hasta el 16 de abril, con el episodio 42.
