
El episodio 80 de Dragon Ball Super, emitido en Japón el 26 de febrero de 2017, devuelve a Gohan a un ring después de años dedicado a los estudios. En el segundo combate de la exhibición organizada ante Zeno se enfrenta a Lavender, del Universo 9, que lo deja ciego con su veneno. El duelo termina en empate y, justo después, el Gran Sacerdote explica a todos los dioses la verdadera razón del Torneo del Poder.
Resumen
Antes de subir al ring, Gohan piensa tomárselo con calma para recuperar el ritmo, pero Goku le aconseja darlo todo desde el principio. Lavender, el mediano de los tres hermanos del Universo 9, aguanta bien los primeros intercambios, luego agarra a Gohan y le escupe a la cara una nube morada: es un veneno potente, y el chico pierde la vista. El Kaioshin le ofrece una semilla del ermitaño, ya que Basil había tomado una sustancia dopante, pero Gohan la rechaza. Quiere ganar con su propia fuerza, y Goku guarda la bolsa: para él, es un entrenamiento excelente.
Sin ver y sin poder percibir la energía de su rival, Gohan se guía por el oído y empieza a esquivar. Lavender se eleva entonces en el aire para que no se oigan sus pasos y lo acribilla con ráfagas venenosas. Gohan se transforma en Super Saiyan y usa su propia energía como un radar para localizarlo, pero el esfuerzo acelera el avance del veneno: se desploma, vuelve a su estado normal, se levanta y se transforma otra vez.
El choque entre su Kame Hame Ha y el aliento tóxico de Lavender sale mal, y la piel de Gohan se vuelve violácea. Entonces cambia de táctica: se lanza dentro de la nube, agarra a su rival y se precipita en picado contra la arena, abriendo un cráter. Lavender queda tendido; Gohan se pone en pie, proclama su victoria y se desmaya. El Gran Sacerdote declara el empate y Goku cura a su hijo con una semilla.
Luego llega el anuncio. Zeno ha clasificado los universos según el nivel medio de sus mortales: el 7 es el penúltimo y el 9, el último. Los que superan el siete, es decir, el 1, el 5, el 8 y el 12, quedan exentos; los demás se jugarán la existencia, y sus dioses desaparecerán con ellos. Solo se salvarán los ángeles como Whis y Vados. La arena se repara con un chasquido de dedos y Goku sube al ring para el último combate, contra Bergamo.
Nuestro análisis
El combate es un pequeño retrato de Gohan. Está oxidado, se aferra a un orgullo de campeón y rechaza la ayuda, pero cuando las cosas se tuercen recupera el instinto del chico que derrotó a Cell: se olvida de la elegancia y arrastra al rival con él. El empate es el resultado justo, porque muestra tanto su potencial como el camino que le queda por recorrer. Lo más importante, sin embargo, es el discurso final. Hasta ahora parecía que la culpa del torneo era solo de la ingenuidad de Goku; ahora sabemos que los universos participantes ya estaban condenados a desaparecer y que el torneo es, en realidad, una oportunidad de salvarse. Ese cambio de perspectiva hace la saga menos sombría y más interesante, y desata al instante una discusión entre Bills y el Kaioshin sobre quién ha hecho peor su trabajo.
Curiosidades
- Guion de Atsuhiro Tomioka, dirección de Kōhei Hatano y dirección de animación de Yui Kinoshita y Shūichirō Manabe. En Japón obtuvo un 6,6% de audiencia.
- El nivel de los mortales del Universo 7 es de 3,18, y el del Universo 9, de 1,86.
- Todo el combate es original del anime: en el manga de Toyotarō la exhibición se desarrolla de forma completamente distinta.
- En Hispanoamérica se tituló «¡Despierta tu Espíritu Guerrero! ¡¡La pelea de Son Gohan!!».
¿Sabías que…? Que los ángeles sobrevivan al borrado de su propio universo es la primera pista concreta de que Whis y los suyos no pertenecen realmente a los universos a los que sirven.
